Desde mi infancia no visitaba Corabastos y tenía el recuerdo de un lugar inmenso, lleno de camiones, unas bodegas gigantes, muchos bultos de hortalizas y de frutas, gente por todas partes negociando, piso rústico y un calor intenso.

Recientemente visité la principal plaza de abastos de Colombia y cuando llegué, esos remotos recuerdos no tenían ningún parecido a lo que encontré, quizás algunas coincidencias, pero esta vez entré por un gran pabellón, en donde controlan los registros de las personas que ingresan y me llevé una grata sorpresa al ver que el entorno ha cambiado sorprendentemente para bien.

Inicié mi recorrido y lo primero que encontré fueron unas vías en muy buen estado, unos bellos jardines, con especies nativas, bien cuidados, haciendo juego con expresiones artísticas, elaboradas por las personas que día a día inician sus labores a las tres de la madrugada, surtiendo sus negocios y ofreciéndole a los compradores productos de muy buena calidad a precios competitivos.

Sí, estos comerciantes, los coteros y el personal administrativo de Corabastos se han unido, liderados por la Concesionaria Covial, para mejorar su entorno a partir de creaciones artísticas, mosaicos, elaborados con material reciclado de las demoliciones y desechos de las construcciones; y han creado bancas para las zonas verdes, pisos, tótems y murales, en el que plasman símbolos que hacen parte de su idiosincrasia, de su identidad y de su cotidianidad; el fervor religioso está muy marcado y se destaca como parte esencial de nuestra identidad.

Estos creadores anónimos, sin saberlo son artistas populares, y están mejorando su entorno a partir de su talento artístico. Ésta muestra me convence cada día más de que los seres humanos al involucrarnos en los procesos, nos apropiamos y generamos un sentido de pertenencia, que implica valorar lo que hemos construido, cuidar nuestro entorno y trabajar en beneficio de la comunidad.

Aplaudo esta iniciativa e invito a todas aquellas personas que hacen parte de la familia Corabastos a que continúen cultivando su interés por el arte, y presenten sus propuestas creativas en la convocatoria del VI Salón BAT de arte popular, la cual se abrió al público el 14 de marzo y va hasta el 15 de junio, la única condición es que los participantes no tengan formación en artes plásticas.

Si las obras resultan ganadoras, serán acreedoras de 18, 7 y 4 millones de pesos, dependiendo del premio, y tanto los ganadores como las seleccionadas por los jurados y por el público tendrán la posibilidad de participar en las exposiciones que se realizarán en los principales museos del país desde el año 2018 hasta el 2021; así como sus propuestas quedarán registradas en el libro de colección. Lo primordial de participar en esta convocatoria es que los artistas de Corabastos pasen a formar parte de la única iniciativa de este género en nuestro país, una plataforma de reconocimiento en la que todos aquellos talentosos artistas plásticos populares se hacen visibles a través de sus creaciones.

Después de esta grata visita, me llevo la ilusión de ver inscritas propuestas colectivas e individuales, de los artistas empíricos de Corabastos en el VI Salón BAT de arte popular y que estas pasen a hacer parte del registro del arte popular en Colombia.

Ana María Delgado Botero

Ana María Delgado Botero

Gerente Fundación British American Tabacco (BAT) Colombia